1 de Mayo: Día Internacional de las y los Trabajadores

Llegamos a este Primero de Mayo con un gobierno reaccionario y entreguista en nuestro país, que pretende hacer retroceder los derechos laborales a la situación de hace más de un siglo. Seremos miles los que saldremos a las calles a enfrentar esta política, y lo haremos junto a las y los millones que en todo el mundo reclamarán por sus derechos, en medio de las crecientes nubes de guerra entre las grandes potencias imperialistas, que sólo traerán sufrimientos a los pueblos del mundo.

En momentos en que el gobierno de Milei busca cercenar los derechos y conquistas de las y los trabajadores que tantas luchas y tanta sangre han costado en nuestra patria, es bueno reivindicar los orígenes del Primero de Mayo, porque las nuevas generaciones nos nutrimos de las experiencias de lucha de nuestros antecesores, en la larga lucha por la liberación nacional y social.

Hace 138 años, en 1886, el 1 de mayo comenzaba una gran huelga general en Estados Unidos, que paralizó centenares de fábricas y en la que hubo gigantescas movilizaciones que muchas veces terminaron en enfrentamientos con la policía y los guardias de seguridad privados al servicio de las patronales. De esos días es un volante que explicaba el reclamo central: “ocho horas de trabajo, ocho horas de descanso, ocho horas para lo que nos dé la gana”.

Este Primero de Mayo

Este Primero de Mayo nos movilizaremos en todo el país, en una jornada de lucha convocada por el conjunto de las centrales obreras. Seremos miles en las calles para plantar bandera contra esta política de hambre, represión y entrega nacional, en un nuevo paso unitario hacia el paro nacional del 9 de mayo, en camino a un paro activo multisectorial que le tuerza el brazo a esta política.

Seremos parte de ese torrente internacional de la clase obrera que reivindicará sus derechos, y denunciará los crímenes de guerra de las grandes potencias, como el genocidio palestino, la invasión imperialista rusa a Ucrania, y el crecimiento del armamentismo por parte de las grandes potencias imperialistas, en una despiadada lucha por la hegemonía que nos acerca cada día más a la posibilidad de una nueva guerra mundial.

Seremos parte de las trabajadoras y trabajadores de nuestro continente que seguimos trabajando por la unidad latinoamericana, para liberarnos del yugo de todas las potencias imperialistas, y por un camino revolucionario que termine con las lacras del latifundio terrateniente y la dependencia.

Así abriremos paso a una sociedad en la que las y los trabajadores dirijan al conjunto de los sectores populares en la construcción de una sociedad que resuelva la comida, el trabajo, la salud, la educación, el techo, la tierra, la soberanía y todos los derechos a todas y todos los que habitan nuestro suelo.

Fragmento de nota del Semanario Hoy N° 2007

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